miércoles, 19 de octubre de 2011

Articulo de diario "Jornada" 16/10/2011- Beatriz, una madre todo terreno: siete hijos, siete nietos y toda la fuerza para salir adelante


Vive en Esquel y crió a todos sus chicos, que ya comenzaron a hacer sus propios caminos. A pesar de las obligaciones domésticas y laborales, no descuida la vida familiar y hasta colabora con el cuidado de sus nietos. Tuvo que hacerle frente a la falta de trabajo de su marido.
En casa. La protagonista de la nota posó en su casa, junto a cuatro de sus siete hijos.
Risas, emoción, interminables conversaciones y niños jugando en cada rincón serán el común denominador en muchos hogares del país durante la celebración del Día de la Madre. En la casa de Beatriz Villafañe y Marco Canales todo se verá multiplicado ya que junto a sus siete hijos, siete nietos e hijos políticos conforman una familia numerosa de la ciudad de Esquel en la que predominan el amor y el respeto.

La historia

Beatriz tiene 57 años, es ama de casa y, para enfrentar complicaciones económicas, también se dedica a la elaboración y venta de tortas. Además colabora con el cuidado de sus nietos para que sus hijas puedan cumplir con obligaciones laborales. Bety, como la conocen en el barrio, crió a sus siete hijos con mucha dedicación y hoy se siente orgullosa de la crianza que les pudo ofrecer junto a su esposo. Marco Antonio (35), Erika (33), Alejandra (32), Ruth (28), Fausto (26), Karen (25) y Jhonatan (21) son los siete hijos que, seguramente, hoy la homenajearán.

Bety aseguró que al iniciar la vida familiar junto a Marco nunca imaginó que tendrían siete hijos. "Lo que pensaba es que podían ser tres, pero luego comenzaron a llegar y había que recibirlos", sostuvo en un diálogo con Jornada. Fue contundente al manifestar que pese a ser una familia numerosa la crianza de los hijos no fue un problema: "Nunca encontré difícil nada porque con mi esposo somos muy compañeros, nos ayudamos y recibimos a los chicos con mucha alegría. Los niños nunca me dieron trabajo. Hoy ya están criados y tengo nietos a cargo. Yo no me canso porque me encantan los chicos". Entre risas aseguró que "pude criar a los chicos, y me parece que ahora que están grandes me dan más trabajo". Recordó también que la organización familiar contó siempre con el trabajo conjunto entre padres e hijos con la asignación de las tareas domésticas. "Hay una etapa en que podés darles una orden, pero hoy en día eso ya es más difícil", dice con cierta resignación.

Aunque la crianza no fue compleja, la situación económica aportó inestabilidad al grupo familiar cuando Marco quedó sin empleo hace ya algunos años: "Eso sí se complicó porque hace siete años que está sin trabajo. Ahí sí estuvo lo difícil porque fue como si el mundo se me viniera abajo porque ni mi esposo ni mis hijos tenían trabajo. Yo fui a trabajar a casas de familia limpiando, planchando y llegó un momento en que estuve muy agotada". Ante la crisis -que afectó a muchas otras familias- se decidió solicitar la ayuda al Estado: "La Municipalidad, gracias a Dios, me ayudó muchísimo. Les comenté que hacía tortas y me ayudaron dándome harina. Luego se me dio la Tarjeta Social y la Pensión por Madre de Siete Hijos. Con eso me arreglo y sigo haciendo tortas porque mi esposo sigue sin trabajo y solo tiene algunas changuitas de electricidad".

Casa propia

Bety, como todas las madres, desea lo mejor para sus hijos y en su caso esto se relaciona con la posibilidad que cada uno de ellos pueda cumplir el sueño de la casa propia. "Lo que más deseamos es que ellos puedan tener su hogar. Siempre estamos pensando cuándo les va a tocar una casita. Los días y los años pasan y todavía estamos todos juntos. Me gustaría que cada uno pueda tener su casa", manifestó.

Remarcó, antes de finalizar la nota, que sus hijos "son chicos muy obedientes y compañeros. Me siento muy orgullosa porque nunca me faltaron el respeto. Estoy muy contenta con esto porque se ven muchas cosas y mis hijos, a pesar de ser ya todos grandes, me respetan". 

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